Jerez de los Caballeros rezuma historia. Incluso en un caso, la sangra. Fenicios, romanos y árabes sentaron en estas tierras sus reales, de tal manera que primero se la conoció como ‘Ceret‘, posteriormente como ‘Fama Iulia’ o ‘Caeriana‘ y finalmente como ’Xerixa‘ o ‘Xerix‘. Denominaciones distintas para identificar un mismo enclave, propio de cada pueblo o civilización, pues de lo que se trata es de dejar huella. Ninguno de ellos pudo resistirse al encanto de una zona que reclamaba para sí gloria y leyendas. De todo tuvo. Belleza en forma de amplísimas y extensas vegas regadas por el Ardila, afluente del Guadiana; magia en cada imagen que la retina capta, maravillada, desde el balcón del Parque de Santa Lucía, de sus murallas y de la fortaleza templaria; señorío en forma de puertas como las de Burgos y de la Villa, las únicas que quedan en pie y que compartieron, siglos ha, protagonismo con las de Alconchel, Nueva y Santiago.
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miércoles, 30 de marzo de 2011
Jerez de los Caballeros
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